Jamás olvidaré la mañana del 22 de octubre del 2011.  El miedo en las caras de mis hermanos mientras me contaban que sus amigos no aparecían, y el terror que sentí al ver una fotografía en la página web de uno de los diarios que solo podía ser de ellos.

Carlos y Alejandro o Calitos y Varguitas como yo los llamaba, se pasaban los días en mi casa, jugando video juegos, haciendo comida, trabajando en Ungiven, su comic o hablando de cualquier tema que los encontrará en el momento.  Eran dos niños divertidísimos y que no le hacían daño a nadie… Eran mis hermanitos por elección, jamás se los dije, pero espero que lo hayan sabido.

Sus muertes nos dejaron un vacio enorme que dudo algún día se pueda llenar, por semanas mis hermanos y su grupo más cercano de amigos no se separaron, pasaron horas incontables en el estudio de mi casa, recordando, intentando entender que había pasado y más que nada haciéndose compañía unos a otros.  Pero, poco a poco, el miedo y la rabia se convirtió en una fuerza con una sola meta, sacar adelante el sueño de Varguitas, Ungiven.

En cuestión de días terminaron el comic que Alejandro había escrito y nos encargamos de conseguir el dinero que necesitaban para imprimir el primer ejemplar que sería presentado en el Megacon HN 2011.  Fue un éxito,  creo que desde el cielo Carlos y Vargas seguramente están muy orgullosos del trabajo que sus amigos hicieron y de lo increíble que quedó Ungiven.  Fue verdaderamente un homenaje para ellos y para los sueños que les fueron arrebatados aquella noche.

Las especulaciones acerca del 22 de octubre son muchas, la verdad se la llevaron ellos y seguramente nunca la sabremos.  Quizás sea mejor así, no conocer el terror al que fueron sometidos en sus últimos momentos.

Al menos nos queda la satisfacción de saber que sus muertes sirvieron para destapar la pudrición que existe en la policía nacional y desenmascarar a esos que supuestamente están encargados de la seguridad de los hondureños.  A estas alturas, un año después no se que tanta diferencia haya hecho esto, pero al menos pudimos ver al monstruo a la cara y generar algún cambio.

Ante mis ojos, se convirtieron en los héroes con los que soñaban.Sus vidas marcaron la mía en más de una manera y jamás los olvidaré y aunque no esté en Honduras para acompañar a sus amigos y familias, desde mi nuevo hogar en Inglaterra los recuerdo como si los hubiera visto ayer.  Como si Carlitos me hubiera dado uno de sus abrazos enormes y apretaditos o como si Varguitas me hubiera llamado Kitty Kat mientras me preguntaba cuando haríamos Butterbeer.

Recordandolos:
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One Response to In memorian

  1. Eliosky says:

    super nice kitty! :D nice words!!

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